Día #5 Subir al Himalaya o poner hojitas de lulo en los cuadernos para que sean aterciopeladas. Ambas cosas una aventura.
Para establecer la rutina. Veinte días de Nimiedades. Vi el ojo del dragón y luego vi el pasado. Le llamábamos la casa de la metamorfosis, también tuvimos una casa que la llamamos La casa Fractal. Siempre buscando lugares, un hogar, un refugio, un lugar a donde ir. Y la verdad que era propicio tener un espacio nuestro, un taller literario, artístico, un lugar de debate, un lugar donde el café tuviera un olor diferente entre cigarrillos y óleo, entre libros y colores. Todo era la aventura. Abrir un blog era la aventura, escribir pasquines, leer un poema, escribirlo, hablar del amor y filosofar el amor, filosofar la vida. La música sonaba tan bien, las películas se vivían… respirábamos juventud y creatividad. Jugábamos a hacer videos y entonces una idea cobraba vida con tal energía y entusiasmo. Ellas se acaloraban cuando hablaban de política… las fiestas se extendían a altas horas de la madrugada entre artistas, filósofos, actores, músicos, humanistas y poetas. Vaya ...