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Mostrando las entradas etiquetadas como Al borde del abismo

Día #1 Mejor mirar a Bessie

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Blues Singer Bessie Smith With an African American Face Mask Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades.  Miraba fotografías desastrosas en blanco y negro en Historical Stock Photos de niños con viruela y desnutrición, desastres de la guerra, marineros abrumados, madres devastadas, hombres derrotados. ¿Qué diantres hago viendo esto?… el examen de la lista de photos se aligeró con Bessie Smith. Debería escuchar algo de blues en vez de entristecerme con la miseria humana del Historical Stock para luego ir a dormir. También estoy un poco cansada para academizar este alimento visual, para investigar estas fuentes que se me colaron de forma sensible… me estoy mintiendo. No sentía nada… solo las miraba sin ver, buscando qué se yo, hasta que vi el rostro feliz de Bessie. ¿Cuándo nació Bessie? Y entonces, siguiendo el consejo de alguien que dijo que no deberías de irte a la cama sin aprender algo nuevo aprendí, que de tanto mirar efemérides buscando al genio que vio ...

Mientras miro un cuadro de Hopper

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Que no se agote en la espera. Que no acabe el momento. Que guarde para siempre la red para antrópodos que le compre en la tienda de sueños y palabras. Que escuche el paso del tiempo, que lo contenga en un cuenta gotas. Que no se olvide de los buenos tiempos y de los malos que retenga la sonrisa y recuerde el chiste, que se conserven las lágrimas en su corazón humanizado por su teórico latinoamericano favorito. Que escuche a Bach con la atención con la que le escuchó Beethoven. Que entre a los pasadizos de mi mente, con el cuidado que requiero para no perderlo. Que piense en mi como piensa la ola en la orilla siempre marchándose, siempre yéndose, pero volviendo  siempre. Que vuele tan lejos como las aves del río Tejo, que no pierda su olor a nueces. Que envejezca como envejecen los libros y los vinos, aunque usada esté esa figura. Que no se pierda como Hansel y Gretel y que piense en el hilo de Ariadna que dejé en su bolso. Que recupere la lupa que perdimos en la luna borra...

Corazón de jade que ni la muerte mata

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Me cambiaste la vida y te extraño. No quiero morir, solo quiero salir a correr hasta la Patagonia y devolverme       ... y...(Todos los dolores del alma que se sienten en las entrañas) ... esperar el día-tarde-noche en que pueda decir: "Y así, como si nada, alguien apagó la lluvia". Creo que nunca he estado tan sola. Esa soledad que ni la compañía acompaña, esa soledad de Dios, esa orfandad de estrellas, esa ausencia de carta astral, esa resequedad de lágrimas, ese estarse quieto asistiendo. Tan extraño que el día se mueve en el cotidiano entre hacer las cosas y morir, pero la muerte de las horas y la inmovilidad ante el suicidio de los segundos, que llegan a lo más alto del reloj y luego, el segundero que se tira en el abismo del medio segundo hasta el segundo siguiente que corre con la misma suerte y es su muerte hasta gestar una hora más que se muere en el ocaso. Hoy carezco de mar, hoy, carezco de amigos, hoy carezco de mi. Mañana no es la promesa cotidiana...

Speculum

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(Días y flores)  Una canción de Joey Scarbury. Soy una profana de las enseñanzas de la abuela y esa canción me hace sentir la traidora de los ochenta, la eremita impía. Lo hice, no quise pensarlo y lo hice. No soy un monstruo, soy una mujer. Al menos una con sueños, al menos una que quiere coherencia con sus deseos y eso que sucedió no hacía parte del orden del día. Siempre pensé que si algo  así me sucediera yo estaría un poco más histérica y depresiva, al menos nerviosa y triste, pero no lo estuve. Lo hice, insensible ante todo, no soy un monstruo, soy una mujer. Nunca he leído un libro donde el escritor habla de algo que hizo y nunca cuenta qué fue y deja al lector viendo pá’l páramo. ¿Ustedes si? Debo leer más, claro, al menos abandonar un poco al ya centenario Cortázar, quizá los cuentos del gigante me deshumanizaron las entrañas y me dejaron en un paraje catatónico. He pensado que si en mi estuviera no volvería a salir nunca de este cuarto, a no ser si fuera a h...

El regreso de las cosas viejas

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Un café en la tarde de cara a la ciudad hoy nueva, nuevos los edificios, nuevos los parques, nuevas las vitrinas, nuevo su entusiasmo. -Muy lindo el anuncio de esa vieja librería- pensó. Un viaje en tren y un libro. Le pareció bella la portada, se acercó a la vitrina de la Librería nueva en Junín al frente del edificio coltejer. Ahí estaba. Lo vió después de hace muchos años, tenía un libro de Borges en las manos. Tartamudeó en sus adentros, dejó caer su café. De repente todo se volvió viejo, viejo el edificio, vieja la Librería Nueva, viejos los rostros, viejo el día, viejo el sentimiento. Se enfermó el cielo, quiso volver a casa. Todo acabó.
La bipolaridad de mis parques Una taza de café. La noche será larga. Tengo trabajo y seguro no trabajaré, leeré, seré un astronauta en el anaquel universal. Visitaré al ermitaño de la montaña errante, seré una espectadora de la blogia, un lente en el plus, un oído en youtube. Seré un intermitente en el chat de gmail y seré el cero a la izquierda de esa aburrida autopista de datos y matrices sin ojos en los proyectos de extensión. Espero a alguien como el barbudo que se esconde. Todas las noches. Todos los días. Olvido cómo ser capitana de este navío, olvido cómo escribir onomatopeyas y ponerle efectos a las horas. Todo está silencioso, no llega el barbudo y pasa el tiempo aburrido entre el café y el minutero. La libertad de las imágenes, el potencial creativo, ser el dios sin tiempo, ser el Valar de Arda. Quisiera creer que todo allá adentro, en la profundidad cuántica de este asunto, está bien, que se mueven sin problema mis yoes y neuronas, nadando profundamente en la ...

La plantada

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La cita era a las dos de la tarde en la estación del metro. Cuando me desperté pensé: Si no voy se escribirá un paralelo, seríamos por siempre dos puntos equidistantes. Sin embargo y resuelta a ir, me puse un jean limpio, zapatos limpios y una camisa blanca, lavé mi cabello y usé unos pendientes pequeños. Dispuse los pasos a su rumbo, el encuentro era un hecho en mi cabeza. Los niños  salían del colegio y el calor tendía al sol los cuerpos como lagartos sedientos. Los carros transitaban en fila india cómo si fueran todos al mismo lugar, a un lugar prometido, como filas de bancos, como un peregrinaje: Salve Dios nuestras almas. Me senté en una de esas sillas curiosas, abrí un libro y quise leer. Si no aparece no habré perdido el tiempo. Pensaba que las tardes son como mantas que mece el viento, pensé en metáforas absurdas: el sol como una moneda de quinientos, la luna como una moneda de doscientos, las gentes como menhires pálidos, las sillas como esculturas para las hormigas, ...
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MARTES 8 DE NOVIEMBRE DE 2011 M: Salgo de mi casa. Hace mucho frío y me pongo la chaqueta. Mientras camino por la carretera pienso que cuando llueve, NY se parece a Londres. A lo lejos se escucha la música de Smiths (dijiste un día que eran algo así como Los Rodríguez ingleses). Las calles están mojadas. Prefiero eso al sol exasperante de otras estaciones. Ya no escucho la música. Suena ahora la de piano de un restaurante Alemán. Pienso que a lo mejor en esta parte te hubiera gustado comentar: -Adoro la vida de los Alemanes. Y yo, por supuesto, me hubiera decepcionado. Me paro en una esquina de St. Peterson. Me pregunto porque el diminutivo de bus es buseta y no busito. Pienso que no debería pensar tantas pendejadas. Huele a perfume ordinario. Veo pasar dos mujeres que se ríen y toman whisky barato. Me entran las ganas de follar. Alguna vez escuché que “follar y comer era lo mismo. Todo lo que la gente hace es para tirar”. El término me funciona bastante bien. He tenido suficien...

De cómo el amor se enclaustró en una bola de cristal

Este podría ser un escenario recreado en un parque cualquiera en plena edad media o en un cuadro impresionista o justamente este... los mas tiernos años del siglo XXI con sus colores encendidos en magentas y amarillos fuertes y cortes de cabello de regreso a los ochenta. Yo en lo personal, preferiría apartarme un poco, tomarme el tiempo con limón y ubicarme en la hora cero, hacerme en primera fila... dibujar las escenas más principales de los minutos de transición de algo de lo que fuimos testigo pero no nos enteramos. Una vez definido el paisaje... encarretada con vectoriales, herramientas digitales, autopistas encantadoras y veloces de información desorbitada...en esta máquina del tiempo de locura enlatada, abstraída en la nada más encantadora; para el día prefiero irme a los años 30. Esta postal pues la envío desde los años 30, tipo "Lo que el viento se llevó". Que sería lo que se llevó realmente que todos vamos tras el.... ¿El amor? ¿algo que queremos?¿Algo que nos hacía ...

La botella de juerga y borrachera

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En la mañana hay poesía. El sol con pereza despeja las sombras. Lo ideal sería un abrazo, un beso de buenos días (y otras tantas cosas que harían un día perfecto) llega el boceto de una idea que si no escribes de inmediato, inmediatamente olvidas... Lo ideal, es que idealmente estuvieras a la derecha de mi cama y no me hicieras ningún desayuno, aunque sería un detallazo. Cómo celebras un gol?? dices gol y sigues escribiendo. Afuera hacen un sisma del evento, el sunami efusivo de la victoria se cuela por las ventanas de mi cuarto. Yo pienso: -Gol? bieeen!!! y sigo escribiendo, leyendo, pensando, y riendo. Si has dormido bien piensas en tu sueño. Toda la noche por ejemplo, me estuvo persiguiendo una cometa de colores ligth, en un paisaje cool. Para mi no fue un sueño, fue una plena pesadilla, a pesar de sus colores. Ya me las he tenido que ver con la resaca, pero la de la noche anterior ha sido palpitante y sepia. Como un tango arrabalero, como un bolero que te busca perdido entre sueños...

Todavía ausente, pero vos...frío, frío!!

…Yo en cambio, a menudo, me sorprendo de repente conmigo misma. Voy totalmente ausente de mi y cuando me encuentro:- Veeee, miráme, pero me olvido al momento siguiente, y voy por el mundo, así, buscando lo que no se me ha perdido (aún) y viéndome en las esquinas pero encontrándome muy sospechosa... Sí, a menudo sucede que golpeo y golpeo las teclas de este pobre computador que no me hizo nada, pero es la única forma que tengo para desquitarme... a menudo pienso que puedo vengarme, pero también a menudo me pasa que no tengo la menor idea de qué... a menudo me levanto a las diez de la mañana y me acuesto a las tres y muy a menudo olvido desayunar. Me obligo a explicar de dónde sale ese deseo de hacer las cosas mal, pero voy de portazos, mi atención se la lleva el viento. –Eso es una proyección que te empecinas en hacer, pero eres lo más atento que he conocido- Pero entonces tienes que conocer más gente, y si soy lo más atento que has conocido, creo que deberías replantear lo que entiende...