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Mostrando las entradas etiquetadas como La bipolaridad de mis parques

Día #6 Que no se crea el putas de aguadas, pero que muy disimuladito, lo sea.

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Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades. Pasan por el “haber” una serie de personajes simpáticos, de todas las tallas, colores y formas… y yo ¿qué puedo hacer? Fallé, fallaron, no eran, se fueron, me fui. Resulta que en la mesa, los sábados, en casa de mi madre, he escuchado varias veces la expresión: “Te está dejando el tren”. La última vez que me han dicho esta frase descarada, cotidiana y absurda, pregunté, un poco sardónica: -¿Debo montarme a tren alguno? A ver… ¿de qué tren hablas? ¿a dónde me lleva ese tren? ¿por qué es tan magesticamente importante que me suba a ese bendito tren que te inventaste?... sonrió mi interpelado y yo, otra vez sardónica rematé: -El día que alguien me diga a dónde lleva ese dichoso tren, me subo pues. Estoy parada en la estación, no soy Penélope. Estoy más enfocada en los entramados de la luz en los rostros, el alfabeto juega entre los rieles, es más, puedo ver que del reloj de la torre salen pequeños enanos, estoy más concentrada...

Día #3 No vaya de metró. Pegue o Omnibús.

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Para establecer la rutina. Veinte días de Nimiedades. Así piensa, medita y decide. Mientras va de Las Cabañas a la Oriental puede ver mejor la ciudad, imaginar las fronteras invisibles y especular de qué están hechas, pensar de qué están hechos los conflictos, cosas como, de qué color es un “grave problema”o por qué hay una novela sobre Diomedes y no hacen un guion sobre Jaime Garzón. También mientras pasa por el parque Juanes de la Paz, puede pensar cosas realmente importantes como por ejemplo, quién podría ser el actor que haga el papel del monarca de Carolina del Príncipe. Usted ve mejor el paisaje y saca a pasear toda una cadena de pensamientos a favor de la gran Nimia nebulosa del tiempo perdido. Esta ciudad cortada por la mitad y tan innovadora. Un pedazo de neurona se me quedó en Castilla la verde… tengo después de mucha herida abierta, más de mil fronteras invisibles. El límite no puede ser el cielo, mucho menos después de hacer un viaje cósmico por el espacio exter...

Día #2 A esa casa le pasará lo que Van Gogh. Revolcando la casa de papel.

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Para establecer la rutina. Veinte días de Nimiedades. El arte está lleno de objetos curiosos, de anécdotas curiosas, de elementos bizarros. Hace mucho tiempo escribía algo sobre encontrar la gran idea que podría estar en el cotidiano o en los sueños: Atrápala en la vigilia, está a la vuelta de la esquina como el amor, o en un mensaje oculto en una película vieja. Lee. Lee mucho. Porque de repente te encuentras con una idea que se le escapó a un escritor porque se fue tras otra, porque las ideas son como vehículos, como autopistas y una vez te subes como autonauta en la cosmopista , dirías tú, no te baja nadie. Entonces digamos que soy un autonauta. No digamos más. Y sigamos tras la idea que no aparece. Esperemos que en veinte días de organizar papeles y carpetas del ordenador, algo suceda y que no tenga que echar veinte años a la basura. Digamos que de repente, he encontrado una idea como encontraron la pintura aquella como tapa de gallinero. Los girasoles de Van Gogh, ¿puede...

Día #1 Mejor mirar a Bessie

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Blues Singer Bessie Smith With an African American Face Mask Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades.  Miraba fotografías desastrosas en blanco y negro en Historical Stock Photos de niños con viruela y desnutrición, desastres de la guerra, marineros abrumados, madres devastadas, hombres derrotados. ¿Qué diantres hago viendo esto?… el examen de la lista de photos se aligeró con Bessie Smith. Debería escuchar algo de blues en vez de entristecerme con la miseria humana del Historical Stock para luego ir a dormir. También estoy un poco cansada para academizar este alimento visual, para investigar estas fuentes que se me colaron de forma sensible… me estoy mintiendo. No sentía nada… solo las miraba sin ver, buscando qué se yo, hasta que vi el rostro feliz de Bessie. ¿Cuándo nació Bessie? Y entonces, siguiendo el consejo de alguien que dijo que no deberías de irte a la cama sin aprender algo nuevo aprendí, que de tanto mirar efemérides buscando al genio que vio ...

Tu cuerpo no será nunca más Omagua

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El Dorado se ha vuelto este día a día bajo esta luz, conquistando imaginarios de potencial realidad mientras el café está caliente y las páginas cortan mis dedos. Hoy es un constante pasar y pasar de hojas como instantes y no necesito de afuera. Cuando me enfrente a los lobos de nuevo, tendré la astucia de Mowgli y la inteligencia de Elizabeth, seré un indígena de Omagua, me habré inventado el amor... y habré acertado. Nada más me hace falta porque olvidé la geografía de tu cuerpo. 

Izquierda y derecha, la silla de la reina y la acústica del mundo

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Llegó al teatro sola, como acostumbraba los martes en la tarde con su botella de agua y un paquete grande de choclitos.  Giró a la izquierda como siempre y se sentó en la última fila de la platea de abajo segunda silla del corredor a la izquierda, que no era precisamente la silla de la reina por donde entraba un incómodo rayo de luz que impedía ver lo que al frente sucedía, ni la silla de la acústica  de pozo, donde las voces del escenario entran como si dieran la espalda al oyente y el hablante hablase a través de un tarro de lata. Era su silla favorita y siempre estaba vacía porque a esa hora de la tarde, solo iban dos o tres ancianos y el mismo grupo de jubilados que gustan de los clásicos, que luego discutirán la película en la plazoleta central del Carlos E Restrepo tomando aromáticas de frutas o té verde. Esta solitaria no es especialmente bella, a pesar de que su nariz tiene una deliciosa curva respingada y su mentón un curioso hoyuelo que realmente provoca aca...

El precio de las sonrisas

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Me detengo. Miro hacia el frente. La fuente llena de monedas, el puente lleno de candados, el edificio lleno de vidas y cotidianos. Las calles relucientes de rostros. Creo que me he perdido, tengo esa sensación de cuando era chiquita y me aterraba tanto soltarme de la mano de mis padres en el centro de la ciudad. Desde mi espectro de visibilidad siempre veía perros abandonados, habitantes de la calle, desperdicios y suciedad, era un mundo realmente triste desde allí abajo y solo cuando el adulto que me paseaba de la mano se detenía, podía disfrutar de ese cielo siempre tan lejano, tan alto por encima de los edificios. Sí. Creo que me he perdido. Hace mucho rato solté la mano del adulto y ahora necesito una mano sabia y tranquila. Todos están ahí para mí, pero qué decir de esta gran tristeza que no puedes despegarte porque se ha adherido a ti como un cadillo que se pega a tu ropa cuando vas al bosque. Yo sonrío, tengo mis momentos, sin duda. También a veces soy graciosa y t...

¿Qué era de ti?

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...De mi era una crisálida que no ha querido ser mariposa, de mi era un poema que no se escribió en ningún libro, de mi era un violoncello que no volvió a cantar, de mi era un acorde de guitarra que olvidé en un laberinto... de mi era una mujer grandota que se quedó chiquita. De mi era el rostro de tu olvido profundo, olvido que se hizo olvido, para ser libre de tu pesada admiración.  Respuesta a la pregunta del amigo Andrés Zapatón. 

Espejismo

Escribí cartas que llegaron al buzón silencioso y la sangre seguía fluyendo porque no muero. Yo me pregunto ¿a dónde van las sonrisas? Yo no soy una mujer triste. No lo soy. Soy una mujer sonriente y lo sé muy bien porque mi sonrisa ha sido un éxito en los bares de vaqueros barbudos, donde lo objeto todo, menos si me hablan de noches estrelladas con la habilidad del inventor de cuentos creíbles. Mientras leíamos un cuento de Chéjov y mis ojos se recreaban en la nada irreal que es el pasaje de un libro, que se recrea en otros universos con la realidad que está hecha de espejismos donde todo sucede hasta el amor… ¿qué decía del momento? Ah sí, decía que leíamos un libro y en las imágenes se me atravesaba la imagen de la princesa sentada en el jardín del monasterio escuchando las ranas que cantaban sobre las hojas del año pasado y podía ver la luna y escuchar como en su soledad la princesa le coqueteaba en su grandeza burguesa, a los pobres monjes que la veían delirantes en s...
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  Benditas reminiscencias Era 1995. Sonaba en MTV y en Veracruz Estereo. La grabé en un casete, "Garrapatié" en la vieja guitarrona de mi papá y se la canté a John el niño de en frente. Fue mi primera serenata.