Día #7 This land is mine
Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades. “Llegado el tiempo de volverse, es menester no ocultarse tras mezquinos pretextos, sino de recurrir a la introspección y autoexaminarse. Y si uno ha cometido algún error, deberá reconocer su falta con magnánima decisión. He ahí un camino del que nadie habrá de arrepentirse”. Una vez la princesa se halla ante el vacío, querrá llenarlo, con imaginación o con certezas. Obtuvo ambas y halló desventura. Oh, frágil princesa. No te abandonan las duras palabras que cavan un profundo pozo en tus tiernas entrañas tan extrañas. A propósito en esas entrañas quedó un vacío insondable, el vacío de un error garrafal. Bendito Ho´oponopono. Curad mis entrañas vacías. Miro hacia adentro…todo eso que usted ve, todo ese horizonte, todo eso es mío. Esa tierra es mía, la conozco, fui yo misma, con este empeño, quien abonó la tierra. Todos esos frutos que ven mis ojos hacia adentro de un color azul oscuro como los ojos de aquel dragó...