Mientras miro un cuadro de Hopper
Que no se agote en la espera. Que no acabe el momento. Que guarde para siempre la red para antrópodos que le compre en la tienda de sueños y palabras. Que escuche el paso del tiempo, que lo contenga en un cuenta gotas. Que no se olvide de los buenos tiempos y de los malos que retenga la sonrisa y recuerde el chiste, que se conserven las lágrimas en su corazón humanizado por su teórico latinoamericano favorito. Que escuche a Bach con la atención con la que le escuchó Beethoven. Que entre a los pasadizos de mi mente, con el cuidado que requiero para no perderlo. Que piense en mi como piensa la ola en la orilla siempre marchándose, siempre yéndose, pero volviendo siempre. Que vuele tan lejos como las aves del río Tejo, que no pierda su olor a nueces. Que envejezca como envejecen los libros y los vinos, aunque usada esté esa figura. Que no se pierda como Hansel y Gretel y que piense en el hilo de Ariadna que dejé en su bolso. Que recupere la lupa que perdimos en la luna borra...