Espejismo
Escribí cartas que llegaron al buzón silencioso y la sangre seguía fluyendo porque no muero. Yo me pregunto ¿a dónde van las sonrisas? Yo no soy una mujer triste. No lo soy. Soy una mujer sonriente y lo sé muy bien porque mi sonrisa ha sido un éxito en los bares de vaqueros barbudos, donde lo objeto todo, menos si me hablan de noches estrelladas con la habilidad del inventor de cuentos creíbles. Mientras leíamos un cuento de Chéjov y mis ojos se recreaban en la nada irreal que es el pasaje de un libro, que se recrea en otros universos con la realidad que está hecha de espejismos donde todo sucede hasta el amor… ¿qué decía del momento? Ah sí, decía que leíamos un libro y en las imágenes se me atravesaba la imagen de la princesa sentada en el jardín del monasterio escuchando las ranas que cantaban sobre las hojas del año pasado y podía ver la luna y escuchar como en su soledad la princesa le coqueteaba en su grandeza burguesa, a los pobres monjes que la veían delirantes en s...