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Espejismo

Escribí cartas que llegaron al buzón silencioso y la sangre seguía fluyendo porque no muero. Yo me pregunto ¿a dónde van las sonrisas? Yo no soy una mujer triste. No lo soy. Soy una mujer sonriente y lo sé muy bien porque mi sonrisa ha sido un éxito en los bares de vaqueros barbudos, donde lo objeto todo, menos si me hablan de noches estrelladas con la habilidad del inventor de cuentos creíbles. Mientras leíamos un cuento de Chéjov y mis ojos se recreaban en la nada irreal que es el pasaje de un libro, que se recrea en otros universos con la realidad que está hecha de espejismos donde todo sucede hasta el amor… ¿qué decía del momento? Ah sí, decía que leíamos un libro y en las imágenes se me atravesaba la imagen de la princesa sentada en el jardín del monasterio escuchando las ranas que cantaban sobre las hojas del año pasado y podía ver la luna y escuchar como en su soledad la princesa le coqueteaba en su grandeza burguesa, a los pobres monjes que la veían delirantes en s...
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No me culpe por "delirosa" Usted lo ha dicho. Usted. El que debo olvidar, el olvidado, el que no llora, porque nunca está. Yo en cambio vuelvo a ser. La que sufre de insomnio, la olvidada, la que nunca estará, (pregunte si importa eso al delirio del delirante) la que ama con locura, la que se saca palabras del lado  oscuro de la luna, la que queda feliz con dos palabras, la espía amigo, la espía... yo también quiero recorrer el mundo, yo también estoy entre dos aguas, yo también he visto la muerte, yo también creí en flores azules, yo también soñé con Novalis, yo también se de la locura, yo también me fugué de Venus y fui amiga de Hipatia. He tenido tantas cosas? he perdido tantas otras? En cambio usted. Fue mio en el campo oscuro de la luna, lo hizo mio una palabra que me robé de un cráter (de esos que tienen nombres tan bonitos que parecen poemas), se me atravesó en la garganta como una espina y fue pura casualidad (porque yo no iba para allá sino para otro lado y fíj...
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El último dragón Hoy estaba recordando un descache mío en Palestina Huila y recordé a mi mostro, mi amor quijotesco, yo Quijote, yo Sancho, él mi Dulcinea del Toboso, mostro Dulcineo. Resulta que Nemesio se estaba leyendo la Biografía no autorizada de Álvaro Uribe Vélez, el Señor de las sombras de Joseph Contreras. Comentó que el escritor había sido asesinado y que había un halo de misterio en torno a esa muerte. Yo quería preguntar que si la publicación del libro había sido póstuma, pero, precisamente por andar pensando en el Dulcineo de mis sueños (mi one que no es mi one porque mi one es otro y el es el one de otra) pregunté que si el escritor estaba muerto cuándo escribió el libro. Vanezza la otra investigadora dijo sorprendida: ─¡Ay Isa! Qué pregunta tan extraña y reímos. En los viajes uno tiene mucho tiempo para pensar. Es cuando las lecturas que has hecho, se recrean en el cielo, en el paisaje y de repente canciones se animan a ser la BSO del paseo. Miras los ríos qu...