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Mostrando entradas de marzo, 2015

Día # 17 Polaroid. Angelita y el diapasón

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Veinte días de nimiedades Cinemascope: Panorámica Santa Cruz de Lorica, 2001. Angelita ha muerto . “El ruido se aleja con el La de urgencias” Nos dijo una vez Augusto en Córdoba, sentado en su mecedora y pegado a una pipeta de oxígeno. Miraba su acordeón abandonado en un extremo de su sala, alumbrado por una luz pegajosa que entraba por la ventana y al lado en una mesita cubierta por un mantel de croché lleno de polvo, la foto de su Angelita, joven, llena de música. -Fue lo último que escuchó mi Angelita- dijo, con los ojos en la memoria. -Cuando uno muere- repetía don Augusto- Lo único que se lleva es un La. Una notica musical. Porque es el sonido del cielo, porque es el sonido que retumba en el cuerpo, en los huesos. Mi Angelita escuchó el La y luego vio al ángel. Es lo único que cura la cabeza. Escuchar un diapasón. Yo no estoy sordo entonces, yo tengo el La infinito, el La que se llevó a mi Angélica- Sonríe Augusto, bebe su ron y se duerme. (Fundido encadenado: Angelita

Día #16 Polaroid. Érase una vez una tarde, unos niños y una abuela

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Veinte días de nimiedades Es una máquina de coser manual la de mi abuela, funciona dando manivela y es una máquina muy vieja. Yo admiro esos tejidos, cuidadosamente cosidos a mano, tan coloridos, llenos de flores, prensados con un cuidado escrupuloso, tan pulido como era ella, minuciosa, cuidadosa, dedicada. El maíz debía quedar bien pilado, el blanco debía ser estrictamente blanco y las ollas debían ser religiosamente brillantes. La madera debía quedar más que limpia y todo debía relucir tan clínicamente limpio como un espejo. Cuando estaba a su cuidado salía para mi escuela, con mi uniforme rosado, impecable, con mis medias blancas y mi pelo peinado con las moritas que hacía en mi cabello con la peineta roja que guardaba celosamente en su cajón y con la vasija roja de un lavadero gigantesco que era un misterio y el que mi pequeño cuerpo veía como un lago de aguas estancadas. Todo estaba bien puesto y todo tenía un lugar cuidado en el espacio. El banquito que siempr

Día #15 Polaroid. CONVERSACIÓN ENTRE FANTASMAS

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Veinte días de nimiedades.  Él escucha sentado frente al piano, mira de soslayo una imagen de Frida, sonríe y vuelca su mirada a la muchachita que se mece en la silla cerca a la ventana. -Soy yo –Si, estás rondando desde las tres de la mañana, no pensás dormir? -Pronto lo hago, quiero terminar con este libro. No quiero volver a verlo, me va a matar. -Tirálo por la ventana. Hacélo… si arde, lo botás, si duele, lo quemás, si insiste, lo matás, de un tiro. -Hoy vi una entrevista. Te llaman rock desenfadado. Cuando haces algo siempre intentas que aparezca la verdad, o tu verdad. Veo un piano, y pienso que no me puedo andar en chanquletas, te obliga a una formalidad estética, entonces, los zapatos dolce gabbana un traje brasilero de camisa preciosa, con una corbata preciosa. Creo en el amor que genera una obra de arte. Buenos aires son todas las ciudades. Ariel rot compositor de alto vuelo. Solo se trata de vivir, con un amor, sin un amor, con la idiotez y la locura q

Día #14 Polaroid. Niña con vestido

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Veinte días de nimiedades Desde aquí abajo todo se ve gigante. La mano de mi padre parece la mano de un titán y el camino rumbo a la casa de doña Adela mi abuela, se ve en espiral inmenso como una galaxia hacia el punto infinito donde está el balcón de don Arnoldo el abuelo. Mi madre me acaba de poner el vestido blanco que usé para ser pajecita de la prima Estela. Tengo cinco años. Si camino juiciosa de la puerta de la casa a la tienda el Mitú sin llorar, mi padre nos comprará un helado a mis hermanos y a mí. Mis hermanos se han ido adelante jugando “seguimiento” y mi madre discute con mi padre algo que no logro entender porque estoy mirando mis zapatos blancos y estoy pensando cómo zafarme de la mano de mi padre para ir tras mis hermanos. Interrumpo el paso de mi padre porque me tropiezo con piedrecitas que pueden ser el camino de mis mundos miniatura. Tengo un plan. Terminar una maqueta con una casa hecha de hojas para las hormigas y decorar con piedras el jardín de

Día #13 Esta entrada ha sido reescrita por la magia

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Veinte días de nimiedades Yo prefiero las cosas lindas, a los malos juegos. Y pos, ¿pa´qué hablar de ello?. Yo prefiero las cosas lindas a los malos juegos.  Practica el Ho-oponopono, me recomienda mi horóscopo. Velas blancas, muchas velas blancas. 

Día #12 Soledad yo soy tu amigo, ven que vamos a charlar

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Veinte días de nimiedades Has sido grata soledad… ya puedes irte. 

Día #11 Cut- up

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Veinte días de nimiedades (Cinco palabras: Amor, siniestro, puerta, montaña, ave) Llamó a la Puerta y nadie abrió. Sintió que el Amor era un insecto molesto que  dejaba sobre ella, pequeñas mordeduras, ronchitas infectadas que se hinchaban  considerablemente hasta volverse heridas abiertas. En sus sueños subía la Montaña como un Ave y volaba por parajes azules hasta el Siniestro panorama al que la abismaba su deseo enfermo, de amar a quién seguía de largo, justo, a la  puerta siguiente. 

Día #10 Debo convertirme en la emperatriz de mi casa de papel

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Veinte días de Nimiedades El día completo naufragué en mi barco de sábanas azules inundada de imágenes que no puedo traer a esta dimensión, que no sé cómo darles cuerpo y vida. Materialidad. El tiempo, conejo maldito, blanco y redondo, me lleva a un paraje quieto y estático donde yace mi cuerpo inmóvil frente al alfabeto alcohólico. Estoy aquí acostada, nadando en mis sábanas azules y frente a mi tengo esta pantalla verde y lluviosa, salpicada de flores amarillas y bichos juguetones. Veo como mi gata los anhela en un rinconcito de la pantalla y no puede alcanzarlos. Me siento como mi gata. Sigo en este barco blando. Los sonidos son diversos, y la lluvia crea efectos musicales únicos que nadie logró atrapar, que ningún instrumento privilegiado reproducirá. Mi casa rosada está rodeada de personajes que quieren venir al mundo pero no logro dibujar el canal para hablar con ellos. No son fantasmas, no son voces. Vienen de otro mundo, vienen del ojo azul metalizado del dra

Día #9 Imágenes en una carretera sinuosa. Silencio.

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Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades. Nada qué decir. Silencio. Una comida con amigos de antaño es algo realmente importante, es como un retorno, es como volver a la tierra, es encontrarse a uno mismo. Encontrarse y verse en el presente de esas personas que entraron a tu vida de manera tan espontánea, tiene la fuerza de un cometa y sabes, que esos amigos que están ahora ausentes, pero que hacen parte de esa cofradía, son como el color de un collage que hizo el tiempo. No tengo nada qué decir, hoy fue un día altamente reflexivo, volví de Medellín a mi casa en Santa Elena, me bebí una copa de vino, caminé meditativamente por estas carreteras sinuosas y vagabundas pero no tengo palabras. Estoy invadida de imágenes que preferiblemente soñaré al lado de mi gata hiperactiva. Soy buena con los títulos. Amarre bien el contenido amiga “nimiosa”. 

Día #8 Efectos visibles de lo invisible

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Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades . Voy a definir “Nimiedad”. Las palabras cambian como cambia la tecnología de las épocas. Como las herramientas del ser humano, la extensión de la mano; las palabras son la extensión del pensamiento y tienen contexto y memoria. Ya se me iba haciendo tarde para esta entrada, pero aun así, aquí estoy, porque es mi compromiso conmigo misma, porque la inteligencia es menos que la disciplina y vengo entonces con esta reflexión y epifanía. La palabra Nimiedad es opuesta en sí misma, porque al mismo tiempo que significa pequeñez, refiere grandeza. Hace mucho tiempo, en el “Érase una vez…” esta palabra significaba una cosa que hoy es otra. Son los usos del lenguaje. Siempre me ha gustado mucho usarla y claro está, la descubrí con el uso que le ha dado la Real Academia de la Lengua Española, pero solo hasta hoy me doy cuenta que ese significado tiene adjetivos opuestos y están contenidos ambos en el diccionario. Hoy pensé bi

Día #7 This land is mine

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Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades. “Llegado el tiempo de volverse, es menester no ocultarse tras mezquinos pretextos, sino de recurrir a la introspección y autoexaminarse. Y si uno ha cometido algún error, deberá reconocer su falta con magnánima decisión. He ahí un camino del que nadie habrá de arrepentirse”. Una vez la princesa se halla ante el vacío, querrá llenarlo, con imaginación o con certezas. Obtuvo ambas y halló desventura. Oh, frágil princesa. No te abandonan las duras palabras que cavan un profundo pozo en tus tiernas entrañas tan extrañas. A propósito en esas entrañas quedó un vacío insondable, el vacío de un error garrafal. Bendito Ho´oponopono. Curad mis entrañas vacías. Miro hacia adentro…todo eso que usted ve, todo ese horizonte, todo eso es mío. Esa tierra es mía, la conozco, fui yo misma, con este empeño, quien abonó la tierra. Todos esos frutos que ven mis ojos hacia adentro de un color azul oscuro como los ojos de aquel dragó

Día #6 Que no se crea el putas de aguadas, pero que muy disimuladito, lo sea.

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Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades. Pasan por el “haber” una serie de personajes simpáticos, de todas las tallas, colores y formas… y yo ¿qué puedo hacer? Fallé, fallaron, no eran, se fueron, me fui. Resulta que en la mesa, los sábados, en casa de mi madre, he escuchado varias veces la expresión: “Te está dejando el tren”. La última vez que me han dicho esta frase descarada, cotidiana y absurda, pregunté, un poco sardónica: -¿Debo montarme a tren alguno? A ver… ¿de qué tren hablas? ¿a dónde me lleva ese tren? ¿por qué es tan magesticamente importante que me suba a ese bendito tren que te inventaste?... sonrió mi interpelado y yo, otra vez sardónica rematé: -El día que alguien me diga a dónde lleva ese dichoso tren, me subo pues. Estoy parada en la estación, no soy Penélope. Estoy más enfocada en los entramados de la luz en los rostros, el alfabeto juega entre los rieles, es más, puedo ver que del reloj de la torre salen pequeños enanos, estoy más concentrada

Día #5 Subir al Himalaya o poner hojitas de lulo en los cuadernos para que sean aterciopeladas. Ambas cosas una aventura.

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Para establecer la rutina. Veinte días de Nimiedades. Vi el ojo del dragón y luego vi el pasado. Le llamábamos la casa de la metamorfosis, también tuvimos una casa que la llamamos La casa Fractal. Siempre buscando lugares, un hogar, un refugio, un lugar a donde ir. Y la verdad que era propicio tener un espacio nuestro, un taller literario, artístico, un lugar de debate, un lugar donde el café tuviera un olor diferente entre cigarrillos y óleo, entre libros y colores. Todo era la aventura. Abrir un blog era la aventura, escribir pasquines, leer un poema, escribirlo,  hablar del amor y filosofar el amor, filosofar la vida. La música sonaba tan bien, las películas se vivían… respirábamos juventud y creatividad. Jugábamos a hacer videos y entonces una idea cobraba vida con tal energía y entusiasmo. Ellas se acaloraban cuando hablaban de política… las fiestas se extendían a altas horas de la madrugada entre artistas, filósofos, actores, músicos, humanistas y poetas. Vaya clic

Día #4 Muy Cleopatra, No? Greñuda!

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Para establecer la rutina. Veinte días de Nimiedades. Y sí. Es que ando de Amazona, subiéndome de tono… voy por el si bemol doscientas octavas arriba del do central. Esto quiere decir, que la idea llega, poco a poco, y está instalada en el disco duro de mi computador y el el OneDrive. Se me hacía tarde para la nota del día. No es que ande escribiendo como loca. Es que ando arreglando mi vida. Y no es que tenga la vida laboral solucionada o que tenga ya dinero para la existencia. Lo que presiento es que el universo me está dando el tiempo, o quizá, me esté enseñando a eliminarlo. Una vez en el NO tiempo, llegue tal vez la libertad. Porque este bendito tiempo es un grillete, el tic tac es una condena. Volviendo a la filosofía del Siempre es Hoy , del ser feliz Ahora , claro, hoy fui totalmente feliz recapitulando, esbozando... ya he sido demasiado infeliz por estos días... Todo me lo he cuestionado últimamente: Hice una carrera, SOY historiadora. Para qué? Hice una maestría (

Día #3 No vaya de metró. Pegue o Omnibús.

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Para establecer la rutina. Veinte días de Nimiedades. Así piensa, medita y decide. Mientras va de Las Cabañas a la Oriental puede ver mejor la ciudad, imaginar las fronteras invisibles y especular de qué están hechas, pensar de qué están hechos los conflictos, cosas como, de qué color es un “grave problema”o por qué hay una novela sobre Diomedes y no hacen un guion sobre Jaime Garzón. También mientras pasa por el parque Juanes de la Paz, puede pensar cosas realmente importantes como por ejemplo, quién podría ser el actor que haga el papel del monarca de Carolina del Príncipe. Usted ve mejor el paisaje y saca a pasear toda una cadena de pensamientos a favor de la gran Nimia nebulosa del tiempo perdido. Esta ciudad cortada por la mitad y tan innovadora. Un pedazo de neurona se me quedó en Castilla la verde… tengo después de mucha herida abierta, más de mil fronteras invisibles. El límite no puede ser el cielo, mucho menos después de hacer un viaje cósmico por el espacio exter

Día #2 A esa casa le pasará lo que Van Gogh. Revolcando la casa de papel.

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Para establecer la rutina. Veinte días de Nimiedades. El arte está lleno de objetos curiosos, de anécdotas curiosas, de elementos bizarros. Hace mucho tiempo escribía algo sobre encontrar la gran idea que podría estar en el cotidiano o en los sueños: Atrápala en la vigilia, está a la vuelta de la esquina como el amor, o en un mensaje oculto en una película vieja. Lee. Lee mucho. Porque de repente te encuentras con una idea que se le escapó a un escritor porque se fue tras otra, porque las ideas son como vehículos, como autopistas y una vez te subes como autonauta en la cosmopista , dirías tú, no te baja nadie. Entonces digamos que soy un autonauta. No digamos más. Y sigamos tras la idea que no aparece. Esperemos que en veinte días de organizar papeles y carpetas del ordenador, algo suceda y que no tenga que echar veinte años a la basura. Digamos que de repente, he encontrado una idea como encontraron la pintura aquella como tapa de gallinero. Los girasoles de Van Gogh, ¿puede

Día #1 Mejor mirar a Bessie

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Blues Singer Bessie Smith With an African American Face Mask Para establecer la rutina. Veinte días de nimiedades.  Miraba fotografías desastrosas en blanco y negro en Historical Stock Photos de niños con viruela y desnutrición, desastres de la guerra, marineros abrumados, madres devastadas, hombres derrotados. ¿Qué diantres hago viendo esto?… el examen de la lista de photos se aligeró con Bessie Smith. Debería escuchar algo de blues en vez de entristecerme con la miseria humana del Historical Stock para luego ir a dormir. También estoy un poco cansada para academizar este alimento visual, para investigar estas fuentes que se me colaron de forma sensible… me estoy mintiendo. No sentía nada… solo las miraba sin ver, buscando qué se yo, hasta que vi el rostro feliz de Bessie. ¿Cuándo nació Bessie? Y entonces, siguiendo el consejo de alguien que dijo que no deberías de irte a la cama sin aprender algo nuevo aprendí, que de tanto mirar efemérides buscando al genio que vio la l

Luneció en el país de las soledades

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Al otro lado del ordenador, pululaban las estrellas sobre los rostros que contemplaban ansiosos los alfabetos, pequeños pedazos de plástico en una lámina de lata. Pequeñas ventanitas por donde se asoman los curiosos gatos cíclopes, amistosos, diplomáticos, impetuosos... saludos distantes, llenos de palabras tan ausentes como el sol en el invierno. Luneció en el país de las soledades. Los solitarios riscos observan empinados los muelles sin amantes, que no transitan hace tanto, que se olvidaron de las estrellas y de contar acompasadas olas entre beso y beso, entre abrazo y abrazo. Luneció, sí. Allá, al otro lado de esta presencia virtual están sus ojos. Estás tú, con esa bendita manía de comparecer, con esas ganas estrepitosas del canto desgarrado del lobo estepario, con la maravillosa ambición de comerse el mundo. Lo presiento, lo siento después de presentirlo, con la advertencia adjunta y la promesa anexa. En una vida pasada fuimos él un fraile y yo una lugareña que lo sedujo.

Mi gato no se llama Azucena. Una Carta para Vane.

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Tenerse confianza. Esa si es una misión. Labrarse el ambiente propicio para ello, es la misión de las misiones. ¿Sabes querida amiga? Me pregunto con frecuencia: Para que qué elegir vivir entre las montañas? Por qué cultivar flores, acariciar un gato, caminar en las mañanas por estas carreteras, por qué ir a comprar el pan, por qué preparar el café, por qué sentarse en esta silla frente a estos árboles? Hacer un doctorado. Hacer un doctorado en Colombia. De dónde surge esa determinación? Escribir. Si. Escribir sí. Creo que los días que quiero, consisten en eso… despertar temprano, preparar el café, saludar a mi gato, darle su comida y agua… limpiar su caja porque el aseo es importante… luego abrir la puerta y saludar el sol… Hola sol, vengo a regar mis flores, vengo a cortar las hojas del pasado, esas que no permiten que mis plantas florezcan… vengo a hablar con ellas… de lo que será el día, de la meditación constante que consiste solo en esa actividad de saludar aquello q